
¡Hola! Qué alegría que estés aquí. Quiero contarte un pedacito de mí, de mi historia y del alma detrás de Anfe Candle.
El 2025 fue, sin duda, el año más difícil de mi vida. Me tocó despedir a Feli, mi esposo, después de una dura batalla contra el cáncer. Fue un año de remar contracorriente, de enfrentar olas gigantescas y de mirar cara a cara a muchísimos miedos. Fue la prueba de fe más compleja que Dios pudo poner en mi camino.
Pero, incluso en la tormenta más oscura, nunca estuve sola. Logré salir a flote gracias a Dios y a las herramientas que me regaló para sostenerme día a día: la fe inquebrantable, el abrazo eterno de mi mamá, mis amigos de verdad, el refugio del pilates... y el poder sanador de los aromas.
Durante el proceso de Feli, la lavanda y el eucalipto se convirtieron en nuestro santuario. Los usábamos para aliviar el dolor, calmar la angustia y encontrar un segundo de paz en medio de tanta incertidumbre. Esos aromas nos abrazaban cuando las palabras no alcanzaban. Ahí comprendí, desde lo más profundo de mi corazón, que la calma también tiene aroma.
Siempre tuve una idea latente en el corazón, pero fue toda esta vivencia la que me dio el impulso final para materializarla. Quise transformar el dolor en algo tangible que pudiera tocar la vida de otras personas. Para mí, Anfe Candle también es una forma de honrar a quien hoy ya no está físicamente conmigo, pero me cuida y me guía desde el cielo.
Cada vela que hago está impregnada de amor, resiliencia y del profundo deseo de transmitirte esa misma paz. Porque sé lo que es buscar un refugio en medio del caos, y quiero recordarte, a través de mis esencias, que la calma también tiene aroma.
Gracias por estar aquí, por leerme y por permitir que mis velas formen parte de tu hogar y de tu historia. Te invito a descubrir nuestras colecciones y a encontrar el aroma que acompañará tus momentos de calma.
Andreysmar Pérez M.